
El límite De La Pasión
No estoy aquí para contar la película (Whiplash), ni todo lo que pude ver en ella, realmente estoy detrás de algo en particular que me ha cuestionado esta película y es el hecho de decidir que lo que uno hace, lo que a uno le apasiona; está por encima de otros aspectos que son componentes del ser humano (vida social, entretenimiento, amor, familia, amistad) y que en muchas ocasiones, estas no se sabe manejar.
A veces yo voy al límite de sus capacidades físicas y mentales para lograr lo mejor…
Refiriéndome a esa renuncia de los otros ámbitos de la vida para lograr la “perfección” creo que el mejor esfuerzo es el que uno hace para lograr sus sueños imposibles –aunque por supuesto esto es subjetivo- ya que no existe nada imposible, excepto que te creas cantante y seas más arrítmico que mis queridos amigos, eso sí es imposible.
Pero si tienes una pasión y te gusta lo que haces, ¿Hasta qué punto puede llegar esa devoción u obsesión por ser el mejor? o bueno ser uno de los mejores, ¿hasta donde llega el límite de la cordura y la disciplina para trascender en las habilidades que se tiene?. En mi opinión, para ser el mejor en lo que se hace
Es necesario hacer sacrificios
Ya que es ineludible enfocarse en lo que nos apasiona y por supuesto ello implica una mayor dedicación o sino seremos del montón, trabajar horas sin importar el tiempo aunque esto signifique dormir menos, empujarnos hasta el máximo de nuestras capacidades para alcanzar el objetivo aun cuando para lograrlo pasemos por encima de nuestros propios principios –en el buen sentido-
Sin que esto implique hacer el mal a otras personas que están compitiendo contra nosotros, porque el respeto de ser el mejor no será medible si para hacerlo hundiste a otro, así como decía
no puede haber fines nobles, si los medios son ruines
Gandhi
Para ser el mejor no sirve ser el segundo sino el primero porque después del primero todos son perdedores. ¿Eres un uno o uno más?, si te apasiona lo que haces dalo todo porque sólo se tiene una vida para hacerlo.
“No hay dos palabras más dañinas que buen trabajo“







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