
Cuando Hollywood se Queda Sin Ideas y Nos Vende Nostalgia
Se viene un estreno que para muchos es importante: Anaconda regresa el 25 de diciembre de 2025 con Jack Black y Paul Rudd. Y sí, Jack Black, que ha hecho más películas en estos últimos años que en toda su carrera. El man está bien, no lo niego, pero seamos honestos: ¿Anaconda? ¿En serio? Una película que para las personas que vivieron en los 90 fue un éxito de taquilla, pero que ahora vuelve porque Hollywood literalmente se quedó sin historias.
Los remakes están bien, no son el problema. El problema es que estamos llegando al punto donde no hay nuevas ideas para la creación de películas. ¿O es que estamos tan jodidamente rotos que buscamos el recuerdo de un pasado que creemos que fue mejor? La verdad no sé qué pensar, pero sí me preocupa el mundo que estamos formando. Porque encima la IA está creando historias —sí, hay un tráiler falso con Dwayne Johnson que parece real— y si bien no son tan buenas, en su evolución va a llegar el momento épico donde no podremos distinguir entre lo que es real y lo que no.
Doug y Griff, dos amigos de mediana edad que quieren hacer un remake de su película favorita y terminan enfrentándose a una anaconda real. Suena divertido en papel. Tom Gormican dirigiendo después de “El insoportable peso de un talento descomunal” promete ese tono paródico que podría funcionar. Pero aquí está la trampa: estamos celebrando que una película se burle de sí misma porque ya no sabemos cómo hacer cine en serio. Convertimos todo en comedia autoconsciente porque crear algo genuino da miedo.
La Anaconda original de 1997 con Jennifer Lopez, Owen Wilson, Ice Cube y Jon Voight recaudó 136 millones de dólares siendo una película objetivamente mala pero entretenida. Era cine trash honesto. Esta nueva versión es cine trash consciente de ser trash, que es diferente. Es nostalgia empaquetada como producto, no como experiencia. Y funciona porque estamos desesperados por sentir algo que nos recuerde cuando las cosas parecían más simples.
Pero acá va la verdad colombiana: el 25 de diciembre es día de ir a ver películas colombianas porque buscamos esparcimiento para salir de esta absurda realidad. ¿Qué Anaconda puede gustar? Seguro. ¿Qué será top? Lo dudo. Pero disfrutemos de remakes porque por ahora hasta ahí va la creatividad de Hollywood. Y tal vez, solo tal vez, sea entretenida. Pero me preocupa el futuro donde cada diciembre estrenen el remake de lo que vimos hace 30 años porque nadie se atreve a crear algo nuevo.
La industria no está rota. Está aterrada. Aterrada de arriesgar, de crear, de fracasar con ideas originales. Es más seguro vender recuerdos que construir nuevos. Y nosotros, cansados de esta realidad, pagamos por esos recuerdos porque al menos sabemos qué esperar. Anaconda 2025 no es una película. Es un síntoma.






